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Mucho más que dar y recibir, una historia de altruismo por María Fernández

21 May

En la anterior entrada Si es país para jóvenes ya adelantaba que había segunda parte en esta historia, así que ahí va, hoy le toca hablar a María Fernández.

Esta joven langreana, estudiante de la Licenciatura en Historia, al igual que su compañera Alejandra, lleva varios años colaborando con la ONG PROYDE con un objetivo claro, la Cooperación al Desarrollo.

María en la Jornada “12 horas reaccionando”

No ha dudado en contestarnos a algunas preguntas sobre la labor que llevan acabo y también su visión de este mundo tan poco equilibrado y justo. Como ella afirma: “Creo que tenemos la fácil capacidad de construir una burbuja en el que rebota todo lo que pasa en el mundo y vivir en una realidad paralela donde te pierdes entre tus problemas y alegrías diarias”.

Si ya cuesta de por sí movilizar a la sociedad ¿Cómo en época de crisis, se conciencia a una sociedad, que debe dejar de mirarse un poco menos el ombligo y mirar más por el prójimo?

– Estamos en una crisis que nos está hablando de la insostenibilidad de un sistema que hizo a unos países vivir a costa de otros, pisándolo sin ningún tipo de remordimientos. Quizás es uno de los mejores momentos para darse cuenta de que esto no puede seguir así.

¿Realmente la sociedad está concienciada con la realidad que se está viviendo en esos países? ¿O se limita a ver sus penurias a la hora de comer y seguir viviendo como si nada?

-Parte muy importante de nuestro trabajo es la sensibilización, el abrir los ojos a la gente hacia la realidad que existe. Lo cierto es que según nuestra experiencia la gente desconoce muchas veces lo que pasa en el mundo porque está centrada en su yo, en su vida y en su entorno y no se ve más allá. Tenemos un exceso de egocentrismo que nos hace sólo preocuparnos de nuestras cosas y es importante tratar de hacer ver a la gente que sus acciones tienen consecuencias.

Que el móvil que está usando contiene coltán, un mineral que se extrae sobre todo en el Congo bajo con mano de obra infantil y en casi explotación, que la ropa que compra seguramente está fabricada bajo unas condiciones pésimas…

Os dejo con un vídeo que ellos mismos han elaborado sobre el Coltán, material que María mencionaba arriba y pinchando aquí podéis acceder al canal de PROYDE en YouTube.

-Uno de los objetivos de PROYDE es el desarrollo del Comercio Justo, ¿podrías explicarnos todas las ventajas que ello supone?

– Como su propio nombre indica es justo y eso implica que todo aquello que compramos que no esté catalogado como justo, es injusto. A mi me parece sobradamente impactante el pensar que todo lo que compramos sea injusto para poder pararte a reflexionar en qué es lo que está pasando y si tú quieres contribuir a ello.

El comercio justo es aquel que respeta totalmente a los trabajadores que han realizado el producto y que corrobora que el dinero que tú pagas va para el productor sin que haya un intermediario que se beneficie. Además asegura que el producto fue realizado con ciertos principios como la no explotación infantil, igualdad entre hombres y mujeres, respeto con el medio ambiente, condiciones de vida dignas…

– El pasado 24 de Marzo organizasteis en La Felguera la V Jornada Solidaria, “12 horas: Re-Accionando” con la intención de hacer reaccionar al pueblo langreano sobre las injusticias sociales. ¿Qué actividades llevasteis a cabo y como fue la acogida de la gente?

– La acogida fue genial, mucha gente se interesó por lo que estábamos haciendo y creemos que reaccionó frente a lo que le estábamos presentando. Llevamos a cabo un montón de actividades, un mural par niños, un rincón donde poder contestar a ¿Y tú cómo reaccionas?, un Cuentacuentos de Palabras de África, contamos con la presencia de diferentes organizaciones con su stand con información, venta de comercio justo, la actuación de un grupo de percusión, bailes del mundo, talleres para niños de hacer carteras, pulseras, la actuación de unos payasos solidarios, conciertos…

Todo esto giraba en torno a la exposición de unos carteles que tenían el título de “Tú la haces, allá la pagan” donde se mostraban un total de 6 historias de acciones que llevamos a cabo y su repercusión en otros países.

Rincón de “¿Y tú como reaccionas?”

– ¿Qué ha sido lo que más te ha marcado en este camino como voluntaria? Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en Jujuy, Argentina.

Sin duda hay un punto de inflexión tanto en mi camino como voluntaria como en mi vida con el viaje que hicimos a Jujuy, Argentina. Tuve la suerte de con 18 años poder descubrir esa realidad y poder ver más allá. Fue el mes más feliz de mi vida, con la gente más humana y más humilde y la que me dio más sin dar casi nada. No hicimos allí nada en especial, simplemente estar pero lo que a nosotras nos aportó fue demasiado grande.  Nos abrió los ojos al mundo de verdad y nos hizo conocer la verdadera felicidad.

Desde pequeña había querido hacer algo así y cuando me lo ofrecieron sin duda dije que sí. Además iba acompañada por otras personas con las que ya compartía mucho de mi vida por lo que ir allí a compartir esa experiencia con ellas fue lo mejor del mundo.

Nosotras la llamamos LA EXPERIENCIA porque fue un choque muy grande para nosotras y algo que nos marcó irremediablemente y que yo veo necesario que todo el mundo tendría que vivir. Todos tiene el concepto de que los voluntarios van a ayudar, pero lo cierto es que eso no es así, la verdadera ayuda te la dan a ti que te abren los ojos ante la vida. Allí estuvimos en un colegio de La Salle y nos dedicábamos a hacer apoyo escolar, ir por las clases con los profesores por las clases, hacer talleres con los niños, pintar un mural… cosas insignificantes para todo lo que recibimos. Conocimos el verdadero sentido del cariño y del amor hacia los demás, la felicidad dentro de la humildad que es la felicidad verdadera, las sonrisas más puras y los abrazos más sinceros. La calidad humana de las personas que allí conocimos fue tal que nos revolucionó toda nuestra vida. Para nosotros aquello fue la bajada al mundo de verdad y el darnos cuenta de esa frase tan famosa y que se dice muy a la ligera, que el dinero no da la felicidad, y ni mucho menos.

Os dejo con un par de  imágenes sobre “LA EXPERIENCIA” en Jujuy como a ellas le gusta llamarlo.

Mucho más que dar y recibir, una historia de altruismo por Alejandra Hevia

13 May

Emprender no es solo buscar el éxito, también es tirarse a la piscina por la causa que uno cree, y muchas veces sin esperar mucho a cambio. Esta vez  Si es país para jóvenes os trae a María y Alejandra, dos langreanas de 20 años  de que un día dijeron que o se paraba el mundo o se bajaban que en uno así no querían vivir.

Comenzaron con el voluntariado mientras cursaban 3º de la ESO, en ellas influyó las actividades que llevaban a cabo en su colegio, y sobremanera las charlas por conocidos que les contaban sus experiencias realizando labores en países del Sur. Como Alejandra afirma: “Nos contagiaron. Ser voluntaria para mí es una necesidad en mi vida”.

Forman parte de PROYDE una ONGD sin afán de lucro, que lleva 24 años luchando por un objetivo social prioritario: La Cooperación al Desarrollo. A través de colaboraciones, como en este caso la Institución Hermanos de las Escuelas Cristianas – La Salle buscan lograr la máxima de que es posible construir un mundo en el que todas las personas vivan dignamente


Como hay mucho que contar, creo que cada una se merece su propio espacio. Hoy ha levantado la mano una y le toca hablar. Alejandra Hevia, a punto de diplomarse en Magisterio por Educación Física y actualmente profesora en prácticas nos ha contado un poco sobre su experiencia como voluntaria.

– ¿Realmente la sociedad está concienciada con la realidad que se está viviendo en esos países? ¿O se limita a ver sus penurias a la hora de comer y seguir viviendo como si nada?

 – Entre lo blanco y lo negro siempre hay una gran escala de grises. Hay gente que siente “pena” por aquellos que peor lo están pasando, ya sea porque lo leen en un periódico, porque lo ven en una noticia, les hablan de ello en el colegio, o hay algún TT mundial relacionado en ese momento. Se oyen pequeñas voces que hablan de “injusticia”, de “qué suerte tenemos”.

Desde luego, que hay guerra en el mundo lo sabe todo el mundo. Que a cada segundo un niño se muere de hambre también. Que existe la explotación infantil, ¡por supuesto! Incluso podemos dar nombres de empresas con marcas conocidas por todos, a las que compramos, beneficiamos y ayudamos para que sigan como hasta ahora. Se me ocurren así a bote pronto unas ¿15? Y seguro que sin pensarlo mucho, tú también sabes de alguna. Y nos quedamos de brazos cruzados, ¿no? Esa es la idea que tiene la mayoría de la gente, sin embargo yo conozco a un montón que no se quedan de brazos cruzados, y que les importa lo que pasa en otras partes del mundo.

La sociedad es muy pesimista en cuanto a este tema. La mayoría de las noticias tienen un componente dramático bastante importante, y no nos cuentan más que desgracias, por lo tanto nos quedamos con esa idea. Necesitamos un poco de optimismo, y de verdad. Que no nos cuenten solo lo malo, solo aquello que les interesa.

Alejandra nos recomienda para entender a lo que se refiere el siguiente vídeo “El peligro de una sola historia” por la novelista nigeriana Chimamanda Adichie.

– Tú como estudiante de  Magisterio, bueno a decir verdad ya como prácticamente profe ¿Qué es para ti saber que mientras enseñas a niños, otros miles no sabrán nunca qué es sentarse en un pupitre o poder saber leer para leer un libro de cuentos?

 – Aquí y allá, cada niño es diferente, con sus amigos, con su familia, con sus circunstancias… Siempre diferentes, pero siempre iguales; siendo niños. Cuando leo un texto como:

“1.800.000 personas mueren anualmente por falta de agua. 4.900 niños perecen diariamente por no contar con agua potable. Tener inodoro y sistemas de saneamiento es fundamental para la existencia. 2.600 millones de personas carecen de ellos, lo que les lleva a una vida miserable que afecta gravemente a su salud. Con sólo el presupuesto militar actual mundial de 5 días, el déficit de agua y saneamiento podría reducirse a la mitad.”

Para todos son datos importantes, pero para mí estos datos ya tienen una carita, una historia, un nombre y apellidos.

Es muy difícil conocer niños generosos, educados, agradecidos y trabajadores, que vienen sucios a clase porque no tienen agua potable en casa, pero te traen los deberes hechos. Y que hace dos semanas una de las alumnas a las que imparto clase  me haya dicho que llega tarde porque su madre se estaba maquillando, y no ha traído los deberes por salir con prisas de casa. Esta situación no me hace sentir pena del niño que no tiene agua potable en casa precisamente…

Los niños son los que menos culpa tienen de todo lo que sucede a su alrededor, y sin embargo son los más influenciable por todo ello. Desde las escuelas tenemos una labor muy importante; educar. Los profesores influenciamos directamente sobre los niños con todo lo que hacemos y decimos, durante las “x” horas que estén en el colegio. Un gesto, un saludo, una llamada de atención… todo es educación. Y desde ahí podemos actuar en cuanto a que conozcan más historias, en cuanto a mostrar alternativas de vida, en cuanto a crear conciencia… Está todo en nuestras manos, solo nos falta el apoyo del resto del mundo, pero incluso sin él, si de una clase de 25 niños, hay uno al que hacemos reflexionar sobre algún tema en el que nunca se había parado a pensar, el objetivo estará cumplido.

-Permiteme que comparta contigo una apreciación personal, hay épocas donde la televisión nos bombardea con anuncios de apadrina un niño, otras sobre la necesidad de construir escuelas y alfabetizar a los niños, ahora mismo la prensa no deja de informar sobre la hambruna que afecta Sahel, pero por ejemplo ¿Quién nos recuerda ya la situación actual  en Haití de los damnificados tras el terremoto, con todos los telediarios que ocupó? Y mi pregunta por tanto es, ¿En cierto modo nos movemos por morbo de un hecho concreto y cuando una desgracia ya no es novedad, la olvidamos? ¿Cómo se cambia esto?

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