Lo vuestro es puro teatro

22 Mar

Son unas teatreras y unas payasas, sí, pero en el sentido más bonito y dedicado de este mundo. Hacer teatro ya no es una afición, han hecho de él su filosofía de vida.                                                                                                                                                                                                   Os presento a Sara García y Llarina Arcoiza dos jóvenes naturales de Sama de Langreo, Asturias, que compaginan sus estudios de Pedagogía e Historia del Arte respectivamente , en la Universidad de Oviedo, con su vicio confesable, el teatro. Cada semana no faltan a su cita en la Escuela Municipal de Teatro Infantil y Juvenil de Langreo, donde la Asociación Los Glayus pretende fomentar el teatro como un recurso educativo más.

Janire Roces: ¿Cuándo pisasteis por primera vez las tablas de un escenario?

Sara García: La primera fue en un pequeño salón de actos, como cantante, imitando a Susana (cantante infantil) y su banda, interpretando la canción “una gallina en un corral”. Tenía 7 años.

Llarina Arcoiza: La verdad, no lo tengo muy claro, llevo en el mundo del teatro desde hace casi doce años, pero no sé si fruto de los nervios o por el paso del tiempo no recuerdo mi primera vez encima de un escenario.  Si que recuerdo decenas de “obritas” que por aquel entonces parecían el mayor proyecto de nuestra vida, obras que se quedaron por el camino, logros, fracasos, pero sobre todo recuerdo la ilusión con la que cada viernes esperaba con ansiedad a que llegaran los monitores y nos pusieran trabajo, por muy cansada que estuviera,  el teatro siempre me hacia sacar fuerzas de cualquier rincón. 

J.R: En la Escuela de Teatro Municipal de Langreo los actores van desde los 4  hasta los 18 años ¿El que haya tanta diversidad hace que los pequeños vayan aprendiendo de imitar a los mayores y que al revés los mayores aparte de su función de actuar, también tengan la de enseñar?

S.G: Los más pequeños son como esponjas. Hace poco, estuvimos viendo una obra de teatro que están haciendo ahora “Los Glayus”. Se llama “Trampatatrán”. Después de verla, cuando volvimos a las “clases” les pedimos a los peques que creasen su propia obra cómica, y nos impresionó mucho que utilizaran pequeños detalles que les habían visto a sus monitores. Los más mayores enseñan un poco cada día. Nosotras, las mayores que terminamos en la escuela el año pasado, estamos de comodín con los monitores de “Los Glayus”, y más que enseñar, aprendemos un poco más cada viernes.

L.A: Una opción que tenemos una vez llegados a la mayoría de edad es hacer el curso de monitor de tiempo libre para después empezar a echar un cable a aquellos que fueron –y que en el fondo, siguen siendo- nuestros monitores, incluso dinamizar alguna actividad o preparar algún proyecto novedoso. En mi opinión sí que sirve, claro, porque siempre está en el aire la pregunta de “¿Y yo fui así, me comportaba así o hacia este tipo de cosas cuando tenia catorce años?”  Te hace reflexionar sobre cómo comportarte ante un grupo de niños. Yo recuerdo, cuando todavía estábamos en el grupo de medianos, de ocho a doce años, que para mí los mayores eran un mundo a parte, un ejemplo a seguir, y ahora cuando oigo decir a algún pequeñajo “vamos a hacer esto, como los mayores” refiriéndose a nuestro grupo y me enorgullece.

J.R: Al ser amateurs, tenéis que ser un poco autosuficientes en todos los aspectos. Es decir, ¿Aparte de vuestro papel base que es el de actuar, tenéis que encargaros de otros aspectos?

L.A: Desde bien pequeños nos trataron de inculcar la idea de menos es más, de no sobrevalorar lo material ante lo actoral. También forma parte del aprendizaje el saber formar parte de una compañía, de no pensar en el “yo” sino en el “todos juntos”. Hasta hace unos cuatro años, eran los monitores  los que se encargaban del decorado, el vestuario, maquillaje, todo el papeleo para reservar teatro, pero sin embargo, con el primer gran proyecto que llevamos a cabo fuimos nosotros quien nos repartimos las tareas según los intereses o las habilidades de cada uno. Al principio todo era un universo, nadie sabía muy bien lo que tenía que hacer, nos equivocábamos, llamábamos a teatros que ya no existían, nos matábamos construyendo el atrezzo, sudábamos cuando había que maquillar a algún compañero y mil anécdotas más que nos podrían llevar mucho tiempo. Pero como todo, con el paso del tiempo fuimos capaces de autogestionarnos  hasta llegar a preparar una obra por nuestra cuenta para sorprender a los monitores en la última actuación como “grupo de mayores”.

J.R: El Ayuntamiento de Langreo ha cerrado el centro donde estaba situada vuestra escuela y donde la organización Los Glayus llevaba a cabo su labor. ¿Cómo os afecta a vosotras a la hora de seguir realizando vuestras actividades?

L.A: Una vez que te adaptas a un sitio, que encuentras tus rincones, es muy difícil dejarlo y más en este caso. Ya no creo que importe tanto las instalaciones en sí, que por supuesto deben de ser adecuadas, sino el sentimiento, el cariño y lo que representaba y representa para nosotros el Centro. Era un espacio en el que nosotros teníamos voz y voto, donde se escuchaba todas nuestras propuestas y locuras y éramos bienvenidos siempre. Incluso donde encontrabas a un adulto, con algo de niño dentro, que te ayudase a solucionar esos problemas que no están al alcance de tus amigas, pero que tampoco se los contarías a tus padres.

J.R: ¿Como estudiante de Pedagogía a través del Teatro se puede educar en valores sociales?

S.G: Sí rotundo. A lo largo de todos estos años en teatro descubrí que ves mucho más (y mucho más bonito) si te sitúas delante del telón. A través del teatro se enseña, se aprende,  y se juega. Y con todo eso, educas y te educan. Es un gesto recíproco.

 J.R: ¿Aceptáis que en este momento, donde la preocupación por la economía y el empleo es lo que prima, se recorte en la inversión en cultura?

 S.G :“Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien. Pero rasca donde no pica” No puedo más que aceptarlo, pero no estoy nada de acuerdo con “el recorte fácil”. Invertir en cultura es invertir en el desarrollo de las personas, en su futuro, en su formación. Cualquier recorte que se lleve a cabo en el que prime el interés de pocos maltratando a muchos, es un recorte bajo cubierta, que lo único que recorta son nuestros derechos como ciudadanos.

 L.A: Entiendo que ante la necesidad haya que buscar soluciones como sea, pero no comparto que se empiece por quitar subvenciones y dinero de algo tan importante como son las actividades culturales. Interpreto esto como un retroceso, una pizca de vuelta a la insensatez de años pasados, donde primaban otros aspectos mucho menos lucrativos y humanos. También creo que los recortes no fueron del todo equitativos, ni por supuesto, razonables.

J.R: ¿De toda vuestra andadura teatral con qué recuerdo o momento os quedáis?

S.G: De verdad que no puedo decantarme por ninguno. Son muchos y muy buenos. Quizás uno de los que más recuerdo sea mi primer día en teatro, presentándome con una flor de peluche y merendando bocata de chorizo. Con lo que sí me quedo es con mis compañeros y mis monitores, que se convirtieron con el paso del tiempo en mis amigos y mi familia.

 L.A: Nunca, por nada del mundo, me podría quedar con un momento o un solo recuerdo. Pero podría destacar cada vez que se cierra el telón, esa sensación indescriptible que me pone la piel de gallina y un gran nudo en la garganta; cada vez que cometes un error recordándote a ti misma que pese a las adversidades tienes que seguir peleando; cada vez que aparece una idea, por descabellada que sea. Destacaría el día que descubrimos el teatro social, que a mi personalmente me apasiona, cómo con el clown puedes hacer que niños y adultos se rían, que gente con verdaderos problemas consigan distanciarse de ellos por un momento y sobre todo, los más pequeños que esas miradas que te dicen todo, sincero y de corazón.

 J.R: El Tribunal Supremo ha quitado la denominación de grado a los estudios superiores de las enseñanzas artísticas en España. ¿Qué te parece que enseñanzas como la Danza, Artes Plásticas o el Teatro carezcan de la misma relevancia que otros grados?

 S.G: Tampoco estoy muy de acuerdo con la etiqueta de “grado”. Antiguamente, la Formación Profesional también carecía de importancia frente a la Universidad. No creo que debamos volver al pasado y caer en la ignorancia de medir la capacidad de cualquiera por los títulos que tenga bajo el brazo.

 L.A :Como ya dije antes, me parece un retroceso y una inconsciencia que se deje de fomentar la cultura en nuestro país. La Danza, las Artes Plásticas y el Teatro son disciplinas que nacen del interior de la persona, son vocacionales y pese a que estos estudios no estén reconocidos como se merecen siempre va a haber gente que sienta la necesidad de expresarse mediante la creación, con alguna de estas ramas, por eso espero que con el tiempo se recapacite y se les otorgue  la consideración que se merecen.

J.R: ¿Qué esperáis o más bien cuales son vuestros planes al finalizar los estudios?

S.G: Soy recelosa a la hora de hablar del futuro, y más ahora, que los tiempos que corren no son los mejores para el optimismo, pero espero poder trabajar en lo que me gusta, la pedagogía aplicada al campo social. En este punto, me gustaría trasladarte que no voy a esperar a finalizar mis estudios para colaborar y participar en todo aquello que pueda resultar enriquecedor y útil tanto personal como socialmente.

L.A: Espero, por supuesto, poder desempeñar un papel relevante como historiadora del arte, porque me gusta lo que estudio y sobre todo para demostrarles a muchas personas que las carreras de Humanidades son tan dignas como cualquiera de Ciencias o de Ingeniería. Estoy cansada de que me pregunten que para qué estudio Historia del Arte, que si pienso trabajar de “eso” tal y como están los tiempos. No descarto tener que viajar y buscar trabajo en el extranjero, porque si una cosa tengo clara es que “el trabajo no viene a llamar a las puertas de tu casa”, tienes que poner empeño y pelear por lo que realmente te gusta. Tampoco quiero dejar a un lado el teatro y las labores sociales,  porque hay gente que está verdaderamente mal y que cualquier respiro, o cualquier cosa insignificante para ellos puede ser de gran ayuda, y no hay cosa que más me haga crecer como persona que ayudar a los demás. 

J.R:.Y ya para terminar, me gustaría, si es posible, ¿Con qué compararíais vosotras la sensación de reconocimiento del público cuando os aplaude al bajarse el telón?

S.G : Cada vez que alguien aplaude, cuando aplaude de verdad, a mi me da por pensar que merece la pena cualquier esfuerzo. Si la tuviera que comparar con alguna sensación, sería esa que nos da a veces cuando, de felices, no sabemos si reír o llorar.

L.A: Que las personas que te han estado prestando atención, ya sean tres o trescientas, te agradezcan lo que haces mediante sus aplausos, que derrochan afecto, calor y cariño no es comparable a nada, pero es una de las mejores sensaciones que experimenté en mi vida, sin duda alguna.

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… Por eso,canta,ríe,baila,llora y vive intensamente cada momento de tu vida. Antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.”

Charles Chaplin.

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2 comentarios to “Lo vuestro es puro teatro”

  1. patriciamenendez 22 de marzo de 2012 a 12:05 #

    Me ha encantado la entrevista, y las fotos son un amor!!
    Enhorabuena 🙂

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